Por qué 2017 no ha sido el mejor año de la historia

7/12/17|Norcoreano

En 1967 llegó el verano del amor, todo se llenó de colores y LSD y hasta los Beatles se dejaron llevar por el movimiento hippie. El Ché Guevara era asesinado en Bolivia, el bikini llegaba a España y Estados Unidos reprimía las protestas raciales y mandaba a su juventud a morir a Vietnam, una guerra que más tarde nos dejaría cientos de películas de sargentos más duros que el capó de un Land Rover. Han pasado exactamente 50 años, y siempre que acaba un año da la sensación de que ha sido un año histórico, que se recordará siempre por tal o cual suceso, pero no, este año no.

El año empezó mal, el 12 de enero se publicó Despasito, la canción que se acercó como el imán al metal al número 1 del Billboard y se convirtió pasito a pasito en el vídeo más reproducido de la historia de Youtube. Justin Bieber, la mayor estrella del pop del mundo sacó su propia versión de Despasito ¿Cómo? Grabando su voz por encima de la grabación original. En los conciertos directamente tatareaba la parte en español porque no se la sabía. Bien, musicalmente el año no ha sido precisamente 1967.

El juego de moda ha sido el “fidget spinner“, un juguete formado por un eje y tres hélices que giran, que demostró que la “generación más preparada de la historia“ está llena de Ralph Wiggums. En 2017 conocimos a “El Cordobés“, el primer yihadista de una larga saga de toreros. El hijo de la Tomasa se dejó crecer los cuatro pelos que tenía en la barba para amenazar con pegarle fuego a España desde Siria. Se convirtió en meme del año hasta que un ex coronel bosnio-croata se bebió un chupito de veneno al grito de “El que no apoya, no folla“. En 2017 descubrimos también que la abuela de Ángel Garó era una maltratadora porque no le daba Cola-Cao y que hay gente que ve Operación Triunfo sin intención de mofa alguna.

En 2017, La La Land fue Oscar a la Mejor Película durante un minuto y Cataluña fue independiente ocho segundos. 2017 se recordará también como el año en el que Rajoy mandó un barco de Piolín y el Pato Lucas a reprimir el separatismo catalán. Muchos sospechábamos que el rock&roll había muerto hacía tiempo y que el humor estaba muriendo con Twitter y así fue, se nos fueron Chuck Berry y Chiquito de la Calzada. También Charles Manson, pero ese nos dio menos pena.

Volvamos a la música, Manel Navarro sacó sólo cinco puntos en Eurovisión, dato imposible de repetir para España (el año que viene serán como mínimo 12 con los que os de Cataluña) y Enrique Iglesias dio en Santander el ya considerado “peor concierto de la historia“: hizo playback, no se sabía sus propias canciones y terminó con sus propios fans abucheándole y llamándole ladrón. Le faltó defecar encima del escenario.

No, 2017 no ha sido 1967, tampoco ha sido el mejor año de la historia.

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