Historia de la turismofobia: de la tuna a la kale borroka

10/08/17|Norcoreano

El nivel de tensión entre Corea del Norte y Estados Unidos está más alto que nunca. Hay medios que se han aventurado incluso a vaticinar el fin del mundo para el mes de septiembre, pero como sabéis que no me gusta hacer spoilers, he decidido hablar hoy de otro tema. Del único fenómeno que ha conseguido robarle un poco de protagonismo este año al “fidget spinner“ y al padre de Neymar, la turismofobia.

El odio al turista no es nuevo, en Corea del Norte ya teníamos prohibida la salida y entrada de personas en el país antes de que en la “Barcelona chic“ se pusiese de moda. En España también tiene antecedentes, la mismísima tuna fue un proyecto terrorista creado por los círculos izquierdistas más radicales de la universidad para expulsar a los extranjeros de las terrazas. El fenómeno no es nuevo por tanto, pero sí ha experimentado un resurgir después de que la gente de las capitales (especialmente en Madrid y Barcelona) haya descubierto que los precios de los pisos dependen de muchas variables (por ejemplo de los pisos dedicados al alojamiento vacacional) en lugar de estar fijado por el Consejo de Soviets del gobierno español, como ellos pensaban.

Sería algo así como si unos jóvenes de Navacerrada fuesen a estudiar a Madrid y al descubrir que los precios de los pisos son cinco veces más altos que en su pueblo, decidiesen salir a apedrear madrileños culpándolos de haberse concentrado geográficamente provocando la subida de precios en la ciudad. ¿Significa esto que la turismofobia es mala? No, cualquier cosa poco convencional que pase en España es siempre bienvenida, porque sabes que va a generar noticias aún menos convencionales, te va a dar espectáculo. Os dejo dos noticias reales de esta semana.

“La kale borroka ataca a un grupo de hamacas en Maspalomas, al menos 14 hamacas sufrieron cortes profundos“.

“Arran ataca de nuevo, el grupo afín a la CUP marca 1000 autobuses turísticos con pegatinas“.

Por ahora podemos calificarlo como “terrorismo light“, habrá que ver si Ada Colau da un paso al frente y se atreve a subvencionar a la tuna.

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