Carta a los Reyes Magos

6/01/16|Norcoreano

Queridos Reyes Magos de occidente, este año he sido bueno, no he ejecutado a ninguno de mis tíos y prácticamente no he hecho purgas, excepto cuatro ministros locos.

Además este año os he rendido homenaje contratando a mi amigo Rodman para hacer de Baltasar en la cabalgata de Pyongyang. El pobre Dennis estuvo rarito, no hacía más que preguntar por los camellos. Digo: “Pues estarán con los pajes”. Pero no se tranquilizaba, decía que quería encontrarlos para ‘pillar mierda’. Qué cosas más raras comen los americanos, chiquillo. Primero la crema de cacahuete y ahora esto. Y no quiero parecer carca, que yo antes de anti-imperialista soy ‘foodie’ y ya he ordenado a mi chef que me prepare este viernes tan exótico manjar.

Pero no me enredo más, que sé que tenéis que leer muchas cartas todavía. Este año quiero dos ojivas nucleares, un barril de uranio, unos calcetines proletarios, una bufanda juche, una bomba de hidrógeno (tengo una pero El Fritangas dice que dos explotan más), el Cocodrilo Sacamuelas de Disidentes y el kit de tortura de Play-Doh. No quiero parecer materialista, así que voy a pedir también por los demás: porque se inunde Corea del Sur y reviente Estados Unidos.

Y me despido recordando como todos los años que tengáis cuidado al cruzar la frontera, a ver si entre la zona minada y los centinelas vamos a tener un disgusto. Podéis dejar los camellos aparcados en Corea del Sur, que no hay línea azul, y cogerle el trineo a Papa Noel, que ya he ordenado que os den permiso de invasión del espacio aéreo.

Os he dejado un chupito de licor de uranio y un plato con la comida típica de Corea del Norte: el ayuno.

Kim Jong-un

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