¿Por qué este machista es más tonto que las personas normales?

30/01/17|Gerardo Tecé

La pasada semana, un diario digital de cuyo nombre no vamos a acordarnos para no regalarle clics (no nos gusta la fórmula de salir a internet con sólo una gabardina y enseñando la pequeña pilila para llamar la atención) publicaba un artículo con el siguiente titular:

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Sabemos que esto es tan estúpido que no hay por dónde cogerlo, pero vamos a ponernos unos guantes de goma e intentar diseccionar esta diarrea mental. Tampoco tengo nada mejor que hacer esta mañana, sinceramente. La pregunta, que da por hecho que las mujeres feministas son “más feas que las ‘mujeres normales’”, viene acompañada de la imagen de dos políticas catalanas. Una, Inés Arrimada, supuestamente machista (sí, lo contrario de feminismo es machismo) y otra, Anna Gabriel, feminista. Inés Arrimadas, que sabe que cuando un tonto habla bien de ti lo inteligente es distanciarte, calificó inmediatamente el artículo de “impresentable”. Anna Gabriel, que tuvo mejor suerte que Arrimadas, no tuvo que hacer nada.

El autor del engendro, que firma bajo el pseudónimo de Pablo Escobar (es tonto pero tímido) no va a poder entender, se lo expliquemos como se lo expliquemos, que lo normal es ser feminista, seas hombre o mujer. Pero sí podemos diseccionar la masa de vísceras de la cabeza de este señor para entender cómo la típica persona que saluda en el portal por la mañana, llega a alcanzar un nivel de estupidez tan elevado, tan sublime, que entra directamente en la élite, en el Dream Team, en los putos Navy Seals de la disciplina de ser muy tonto. ¿Por qué este machista es más tonto que la gente normal? Por cosas como esta.

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Está científicamente probado, dice. Esta es mi parte preferida, he de reconocerlo. El autor del artículo, se pilló un avión, se fue a la Universidad de Massachusetts y, una vez llegó a la cuna del conocimiento y los estudios, preguntó si su inquietud era cierta. Un señor con nombre de científico bueno, con bata blanca y gafas de haber leído libros en idiomas raros, le dijo que sí, que efectivamente estaba en lo cierto: las mujeres que piensan que deben tener los mismos derechos que los hombres, son más feas; mientras que las mujeres que entienden que gilipollas como el autor del artículo deben tener más derechos que ellas, tienen mejor el cutis. Luego le propusieron entrar a fotografiar los laboratorios en los que se había desarrollado la investigación, pero el autor, que es muy prudente, dijo que no quería molestar más y que con la constatación científica ya era suficiente. Y se cogió el avión de vuelta.

Otra parte que me ha fascinado es la cantidad de sinónimos que ha metido en el artículo para llegar a las 200 palabras que su jefe le había pedido. Tras anunciar que tiene un hallazgo científico, usa hasta 11 sinónimos que encima ni lo son en muchos casos, para acabar con un etcétera. Hay que reconocer que es grandioso. Una característica de ser muy tonto es que tú no lo sabes, pero el resto puede percibir tu tara a kilómetros: “Las pruebas superan los umbrales de la evidencia”. Cágate, lorito. “Es una de esas verdades escritas en mayúscula e inserta en renglones de oro”. En serio, quién se esconde bajo el pseudónimo de Pablo Escobar, quiero conocerlo. Seguimos.

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Esto es tan estúpido y hay tanto material que nos podríamos tirar aquí hasta mañana, pero hagamos un resumen. Él, como Homer Simpson borracho ante el espejo, se percibe a sí mismo como un macho, señor, caballero, dandi, elegante y forzudo. Es glorioso. Y ese súper hombre de la estupidez forzudo a la par que elegante, imagina a una mujer que piensa que no es menos que él: con voz de camionero, con muchos pelos, con escote de choni o en su defecto con las tetas al aire, con zapatillas de rapera, adicta al trabajo (a conducir un camión, entiendo, cuidado con el marcakilómetros, hay que parar a descansar cada tres horas), con alergia a los niños (sí, amiguitos, una mujer que cree que tiene los mismos derechos que un hombre, odia a los niños), musculosa y despeinada. Por dios, espero que en la siguiente diarrea mental hagan un retrato robot en el que la camionera despeinada atropelle a un niño mientras enseña las tetas.

Ya sabemos que el autor del artículo es tonto nivel Premium golden “inserto en renglones de oro”, pero, jugando a este juego, alguien que apoya esta diarrea, ¿de belleza qué tal anda? A la izquierda pueden ver ustedes a Juan Diego Botto, un hombre normal, es decir, feminista. A la derecha, Edgar, el director del medio que ha publicado este entretenido texto con el que espero que hayamos echado un buen rato.

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