Mis milagros favoritos

16/08/17|Diostuitero

El otro día  me salté mi dieta de panes y peces y estaba yo comiéndome un pollo asado cuando me acordé del milagro de Santo Domingo de la Calzada, “donde saltó la gallina después de asada” .

Os lo cuento: Esta bonita historia narra cómo en el siglo XIV un joven alemán de 18 años se encontraba con sus padres en Santo Domingo de la Calzada (La Rioja) haciendo el camino de Santiago, que era algo que ya estaba de moda en aquellos tiempos. En el mesón donde se hospedaban, una joven mozuela quedó prendada del joven y le requirió de amores, pero éste la rechazó. Ella, despechada, le introdujo una copa de plata en el zurrón y le acusó de robo. La policía de la época le registró y le condenaron a la horca. Los pobres padres no podían hacer otra cosa que rezar a Santiago, y éste intercedió por el joven: cuando se acercaron a la horca para descolgarlo se encontraron con que el joven gozaba de buena salud y les dijo que estaba vivo gracias al santo.

Los padres no debían ser muy listos porque corrieron a contarle al corregidor la noticia. Éste se encontraba cenando unas aves y les contestó que el joven “estaba tan muerto como el gallo y la gallina que se iba a comer”. Inmediatamente las aves se dieron por aludidas y saltaron del plato y se pusieron a cacarear alegremente. ¡Qué bonita historia! Si vais un día por Santo Domingo de la Calzada, visitad su catedral y veréis como guardan en una hornacina un gallo y una gallina vivitos y coleando para recordar el milagro.

Otro de mis milagros favoritos es el vuelo que se pegó un fraile italiano llamado San José de Cupertino. Era 1630 y el buen hombre asistía a una procesión en honor de San Francisco de Asís. No debía ver bien, así que se puso a levitar durante un buen rato sobre todos los asistentes. ¡Lastima que no se hubiera inventado el móvil por aquel entonces, habría sido récord de visitas en Youtube! Desde entonces San José de Cupertino es el santo patrón de los pilotos y astronautas. ¿Qué pensará de la huelga del aeropuerto del Prat?

Ahora que estáis locos con los filtros de Instagram y con lucir más bellos y bellas en las redes sociales os sorpenderá la última historia que os traigo hoy, la de una chica que pidió que le saliese barba. Es una leyenda que se repite en varios lugares de Europa, pero yo voy a contaros la versión de un pueblecito de Avila, Cardeñosa, y su patrona, Santa Paula Barbada.

Cuentan las crónicas que vivía en esa bella localidad una joven de una belleza espectacular, llamado Paula, la cual además era un dechado de virtudes y por supuesto muy religiosa. Todos los días acudía a la cercana ciudad de Ávila para vender las verduras que ella misma cosechaba. Había un caballero allí, si es que se le puede llamar tal cosa, que la acosaba constantemente. Un día la pobre muchacha corrió a refugiarse en una ermita, y allí me pidió que le enviase “alguna fealdad en el rostro”. Cuando el despreciable caballero entró en la ermita en busca de Paula se encontró con un tipo con una barba que ríete tú de los hipsters. Le preguntó que si había visto a la doncella y ésta le contestó que no, y el tipo se fue sin poder cumplir su propósito. La verdad es que ahora lo pienso y en vez de castigar a la muchacha con la barba podía haber hecho que se le cayesen los genitales al suelo al acosador, pero en la Edad Media todos éramos un poco machistas, incluido yo, y las mujeres, incluso en estos casos en que se supone que Dios las ayudaba, acababan siempre llevándose la peor parte.

Encuentra más noticias de:

Comentarios