Cómo ser santo

25/10/17|Diostuitero

Es una pena pero hoy ya nadie quiere ser santo. Atrás quedaron los tiempos en que Alaska cantaba eso de “Quiero ser santa, quiero ser beata”. Hoy preferís ser influencers y ser elevados a los altares de los likes y los retuits.

Por si alguno se anima todavía, voy a explicaros en este artículo cómo se alcanza la santidad. Al principio del cristianismo los santos eran proclamados por aclamación popular. Es decir, se ponía alguien de moda, la plebe lo aclamaba y se convertía en santo. Este método tan riguroso estuvo vigente varios siglos, pero tuvimos que eliminarlo porque acaba siendo santo cualquiera. De haber seguido hoy en día Belén Esteban sería santa.

Como digo, lo cambiamos y se concedió a los obispos, dentro de sus diócesis, la facultad de proclamar santos, con su día de fiesta y todo.Para que aquello no fuera un sindios se establecieron procesos canónicos y ¡oh, sorpesa!, el primer santo proclamado mediante uno de ellos fue un obispo, San Ulrico de Augsburgo. La primera santa fue una tipa de nombre algo satánico, Santa Viborada.

Para acceder a la santidad hay cuatro vías:

1. La vía de las virtudes heroicas. Por esta vía serían santos Ferreras y su equipo de la Sexta, que siguen sin desfallecer después de no sé cuantos especiales sobre el procés y tropecientas mil horas en antena.

2. La vía del martirio. Aquí los santos serían sus telespectadores.

3. La vía de las causas excepcionales, confirmadas por un culto antiguo y fuentes escritas. Tenemos constancia de que Jordi Hurtado ya era apreciado en el 3000 antes de Cristo, así que podría acceder a la santidad por este método. Papiros egipcios confirmarían que ya presentaba una versión egipcia de Saber y Ganar durante el reinado del faraón Amenofis III.

4. La vía del ofrecimiento de la vida, perseverando hasta la muerte. Existiendo las otras tres, esta vía no os la recomiendo.

Cualquiera de las vías que escojamos, llevará aparejada estos cuatro pasos:

1. Declaración de siervo de Dios. Para ellos se pregunta a las personas que conocieron al candidato sobre la vida de éste, a fin de comprobar que era un persona ejemplar y virtuosa. Es decir, si devolvía los libros a la biblioteca en plazo, se descargaba misas en lugar de porno y no tonteaba por el Tinder.

2. Venerable. Ya es un subir de categoría. Además de los testimonios de los testigos se comprueban los principales aspectos de su vida, y si se llega a la conclusión de que sus virtudes fueron “heroicas” el Papa le nombra Venerable. Aquí es necesario recordar eso de “no todos los héroes llevan capa”.

3. Beato. Este grado ya es más difícil, porque para ser beato necesitas que se haya producido un milagro por tu intercesión, por ejemplo que Leticia Sabater aprenda a cantar o que Paulo Coelho escriba un libro de calidad. Como vemos, es muy complicado.

4. Santo. ¡Por fin lo has conseguido! Para ello se requiere un segundo milagro. Una vez llegados hasta aquí, si no lo hay, se inventa. ¡ No ibas a ser el primero, no olvides que la Iglesia tiene más de 10.000 santos!

Y recuerda: el premio de la santidad es contemplarme eternamente. ¡

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