Actualización de la lista de pecados

6/09/17|Diostuitero

Me acabo de dar cuenta de que los tiempos avanzan que es una barbaridad y por tanto mi lista de lo que es pecado o no es pecado ha quedado obsoleta.  A partir de ahora entrarán en vigor las siguientes modificaciones:

– Cosas que dejan de ser pecado:

1. Tomar el nombre de Dios en vano. En estos tiempos de profundo ateísmo, en los que los jóvenes ya no se acuerdan de mí, he llegado a la conclusión de que es verdad ese dicho que afirma que “es mejor que hablen de uno aunque sea mal.” Lo importante es estar en el candelero.

2. Mentir. Vivimos en la era de las redes sociales, que son pura mentira. Que si filtros en Instagram, que si cuentas fake, autocensura…es imposible luchar contra esto, ¡me rindo!

3. Adorar a otros dioses. Otra batalla que tengo perdida, no tengo nada que hacer contra los influencers. Youtubers, instagramers, concursantes de Mujeres y Hombres y Viceversa…¡si no puedes con el Rubius o Dulceida alíate con ellos!

– Pecados nuevos:

1. El stalkeo. No hay nada más lamentable que perseguir el rastro de tu ex en sus redes sociales, ¡menuda forma de mortificarse! Ver que es feliz sin ti, o al menos lo aparenta, que ya tiene otra pareja (mucho mejor que tú, o peor, no sé qué es más triste) etc, etc…¡Pecado mortal!

2. Ser hater. Pero no hater en un momento puntual, sino hater profesional, ya sabéis, ese tipo de cuentas de Twitter o Facebook, o personajes que van dejando preciosos comentarios en los digitales, siempre cargados de un odio visceral e incomprensible. A ver, hater querido, ¿no eres capaz de hacer algo mejor con tu vida?

3. Los clickbait. Ya sabéis, esos titulares anzuelo de corte sensacionalista que tratan de generar mucha expectación y que hacen que pinches en la noticia. Suelen ir acompañados de “lo que pasó a continuación te sorprenderá” y lo que suele pasar es que cuando accedes al contenido…te decepciona. ¡No se puede jugar así con los sentimientos de la gente! Una cosa es que seáis un rebaño y otra abusar.

4. Etiquetar y mencionar a mansalva. Sí, todos queremos que nos hagan casito, pero nuestros amigos y compañeros de red pueden acabar un poco hartos de vernos siempre en sus notificaciones. A veces no es imprescindible que todo el mundo se de por enterado de que nos hemos roto una uña o hemos desayunado cereales.

5. Y el peor y más grave: enviar en tus grupos de Whatsapp los chistes y memes que triunfaron dos días antes en Twitter. ¡Otra vez noooooo!

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