10 razones por las que no me gustan los 280 caracteres en Twitter

8/11/17|Diostuitero

1. Lo bueno, si breve, dos veces bueno.

2. Como dice mi amiga @BegotxuBoo , ¿qué parte de microblogging no han entendido?

3. A partir de ahora la ración de insultos y blasfemias será doble. A partir de hoy dispondréis de mucho más espacio para llamar facha al que no piense como vosotros.

Además, si la gente antes se ofendía por cualquier cosa, ahora tendrá el doble de motivos. Y no quiero ni pensar en esos eternos tuits verticales que tardas una hora en pasar de tu pantalla.

4. Quien quiera escribir parrafadas, que se abra un blog. O mejor aún, que se vaya a Facebook. Si todo el mundo escribe Testamentos, ¿en qué queda mi religión? Y para colmo, sigue sin caberme el Credo.

5. No era una demanda de los usuarios de Twitter, más bien todo lo contrario. En cambio peticiones históricas como poder editar los tuits, aunque sea parcialmente, siguen en el olvido. Twitter es como yo, le rezas una cosa y hace otra.

6. Políticos con el doble de caracteres a su disposición. Si Twitter ya cayó herido de muerte cuando los partidos descubrieron esta red y la inundaron de hashtags precocinados y propaganda electoral, ahora la cosa va a ser el doble de peor.

7. La gracia de Twitter era leer muchas opiniones e información proviniente de diferentes personas en poco tiempo. A partir de ahora consistirá en esquivar los ladrillos de 280 caracteres.

8. El límite de 140 conducía a la sentencia perfecta, lapidaria, a la cita histórica. Todo el mundo recuerda frases que han pasado a la historia, ¿pero párrafos? “Amaos los unos o los otros como yo os he amado.”. “Quien esté libre de pecado que tire la primera piedra”. ¿Veis qué facil y cortito es?

9. Con 140, Twitter exigía un esfuerzo de síntesis y concisión, algo que obligaba a que tuviéseis que utilizar el cerebro y que además el lector siempre agradece. Ahora puedes contar hasta qué te has hecho de desayuno.

10. La repelente Brigada Ortográfica de Twitter, ya sabéis, esos tuiteros siempre ávidos de lanzarse como buitres ante la menor errata o falta de ortografía, se va a hacer más presente que nunca. Con 280 estos pequeños Torquemadas podrán realizar no sólo análisis ortográficos, sino sintácticos en incluso de estilo. ¡Temblad!

Una cosa buena tiene esto de los 280: muchos cogeréis carrerilla y a lo mejor con un poco de suerte continuáis y acabáis abriendo un libro. No duele, os lo aseguro.

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