El test más personal a René Descartes que no dudará en contestar

18/04/17|Carlos Langa

Nos reunimos con René Descartes en una céntrica cafetería de París. El padre de la duda metódica llega con algo de retraso a la cita porque dudaba del lugar exacto dónde habíamos quedado. Una vez acomodado y con un poleo-menta entre las manos el filósofo francés responde al cuestionario de nuestra revista.

Lo primero que haces por la mañana.
Pues no sé. Porque no tengo claro si lo primero es despertarme y luego abrir los ojos o abrir los ojos es lo que hace que me despierte.  Así que dudo.

 De qué lado duermes.
También lo dudo. Como comprenderás estoy dormido y no lo puedo saber con exactitud.

 Un referente en filosofía.
Hay tantos, que me haces dudar.

 ¿Platón?
Puede.

 ¿Aristóteles?
Quizá.

¿Eres imbécil?
Y tu padre qué tal mea.

Vaya, ¿te enfadas y aquí no dudas?
Pues no te creas. Uno a veces no sabe si es un genio o un idiota,  la línea es tan delgada, ¿verdad? Así que puede que  un genio maligno me haya hecho defectuoso y yo no puedo llegar a saber  que soy imbécil. Así que me haces vacilar.

 En qué medio de transporte te gusta viajar más.
Te vas a reír, pero tengo dudas. Pero diría que en caballo. O no.

 Algo que no soportes.
Uy, no sé.

 Una manía.
Pff… déjame pensar… dudo de todo. Pero más que una manía es un método. Así que mejor no pongas nada.

 Tu plato favorito.
Mmmm… la pasta, sin duda. Bueno, espera. La paella. Pero paella, eh, no arroz con cosas. Aunque si soy sincero realmente lo que me pirra por encima de todo es el cordero lechal. Creo. O no.

 Una ciudad para perderse.
Me haces dudar.

 Un mercado para perderse.
No estoy seguro.

 Una persona con la que perderse.
Joder, qué manía tenéis en estos cuestionarios con que nos perdamos.

 Un placer culpable.
Una vez maté a un hombre y me gustó.

 Que no sea delito.
Ah, pues ahora me haces dudar.

 Un personaje histórico.
Mickey Mouse.

 Ese no es histórico.
¡No jodas! Pues ahora no sé cuál decirte.

 Un recuerdo de tu infancia.
El verano que cumplí quince años  en el lago Tupekwuata. Allí aprendí un par de cosas sobre amor y lubricación con una chica 37 años mayor que yo.

Vaya…
Pero no estoy seguro de que lo haya soñado y la mente me esté jugando una mala pasada.  Así que tengo mis reservas.

 ¿Tienes algún truco de belleza?
¿En serio? ¿Qué clase de pregunta es esta?

Da igual, sigamos. “Estás mirando una vieja película por televisión, una película de antes de la guerra. Se muestra un banquete. Los invitados se deleitan con ostras vivas. El entrante es perro hervido relleno de arroz”

Esto… ¿?

 “Tu hijo te enseña su colección de mariposas, incluyendo el tarro para matarlas.”
¿Hola? 

Es el test Voight-Kampff, también conocido como test de empatía. Sirve para saber si el interlocutor es un replicante o un humano. Porque yo ya no sé con quién coño estoy hablando.
No me digas que soy un androide, ay dios.

Yo ya dudo de todo.
Vaya, comienzas a comprender de qué va el rollo.

Tu restaurante favorito.
Siguiente.

Con quién te gustaría quedarte encerrado en una habitación.
Next.

Un libro.
Ahí me pillas.

Una película.
Tengo mis reticencias para escoger una.

Una canción.
¡Anda! Esta la tengo muy clara: “Never Gonna Give You Up”, de Rick Astley. Temazo.

Vaya, pues pensaba que me ibas a decir “Lo dudo”, de Los Panchos.
Pues, mira, no. O sí.

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